
Los continuos ataques del presidente Álvaro Uribe a periodistas y el manejo de las noticias sobre la guerra en Colombia; ha colocado en el campo internacional como un estado beligerante frente a la información; al leer el análisis realizado por Juan Gonzalo Betancur; titulada Colombia, una guerra en ‘contravía informativa’ en donde el Estado pretende acomodar sus actuales prácticas de manejo de la información de orden público a los postulados usados en las confrontaciones internacionales de mayor impacto mediático y que en pocas palabras se puede decir que las relaciones entre el conflicto armado colombiano y el Periodismo imparcial se ha convertido estos en simples corresponsales de guerra al servicio del Gobierno, y de esta forma se hace una censura de prensa, en donde la libertad de prensa pierde toda su realidad; la guerra psicológica en contra los periodistas por informaciones que aún antes de ser publicadas ya son atacadas por la jauría gubernamental; cuyo fin no es otro que distorsionar la realidad nacional, siendo estos ataques aprovechados al máximo por el estado como medio de propaganda.
Ya estamos llegando a los extremos del insulto del Presidente contra los periodistas; en donde deja su investidura de mandatario; para convertirse en un simple peleador de plaza de mercado y reta a los periodistas que se han apartado de sus directrices; tratándolos para referirse a ellos como “mentirosos, apátridas o aliados del terror o de la guerrilla”.
El periodista colombiano Hollman Morris denunció ayer en Madrid los ataques que realiza el presidente de su país, Álvaro Uribe, contra algunos periodistas, “especialmente cuando afectan a su gobierno”.
Morris participó ayer en la conferencia internacional “Libertad de prensa y secreto de las fuentes en las dos orillas: Europa y América”, organizada por la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) y dedicada a los periodistas perseguidos por defender la libertad de expresión o proteger el secreto de sus fuentes de información.
En unas declaraciones a EFE, Morris recordó que en su país los periodistas han estado sometidos durante varias décadas a la violencia del narcotráfico, de la guerrilla, de los paramilitares o de los políticos corruptos, “pero no estábamos acostumbrados —añadió— a que un presidente como Álvaro Uribe ataque personalmente a los informadores por sus reportajes críticos e independientes”.
Morris calificó de “sumamente grave” la estigmatización de un periodista por parte de Uribe, el presidente de un país “tristemente célebre porque en las tres últimas décadas han muerto asesinados 70 periodistas y muchos sindicalistas”.
De estos “señalamientos” de Uribe, según Morris, también han sido víctimas otros periodistas o políticos como Daniel Coronel, Gonzalo Guillén, Rafael Pardo, Carlos Gaviria o William Parra, a quienes ha “injuriado y calumniado” después de atribuirles supuestos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El periodista destacó el trabajo que llevan a cabo la revista Semana, el diario El Espectador , “algunos informes” del diario El Tiempo y El Criterio, que, en su opinión, “han tomado liderazgo para contar la verdad que los colombianos necesitan conocer”.
Hollman Morris, que dirigía el programa Contravía, dedicado a la cobertura del conflicto armado y a las iniciativas de paz de la sociedad civil colombiana, opta este año, por segundo consecutivo, al premio de Reporteros Sin Fronteras-Fundación de Francia.
No contento el presidente Uribe de sus ataques a los periodistas; también ha realizado una oleada de amenazas contra activistas de derechos humanos, investigadores de la 'parapolítica', miembros de la oposición, sindicalistas, curas, integrantes de programas de desarrollo y paz, profesores y muchos otros.
Las amenazas se cuentan por docenas. Las más recientes fueron proferidas contra León Valencia, Claudia López y Laura Bonilla, investigadores de la 'parapolítica' y, los dos primeros, sobresalientes columnistas del Espectador. Pero la lista es tan amplia como alarmante. Salidas infortunadas, porque una cosa es que el Poder Ejecutivo discrepe de sus críticos, y otra es que los ataque justo cuando se los amenaza por investigar o denunciar la 'parapolítica'.
Estará llegando el fin de la libertad de prensa colombiana? Gracias a la seguridad democrática.